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Ingeniería Absoluta

Vectores, fuerzas, ángulos, fulcros y promedios. Palabras que merecen estar en el pensum de estudios de alguna ingeniería, pero no. En este caso, todas esas palabras tienen que ver con el jiu jitsu. Si conoces la historia, tal vez quisieras saltarte este párrafo. Si no, sigue leyendo. Los antiguos monjes budistas en sus peregrinaciones eran asaltados periódicamente. Cuenta la historia, que desarrollaron un sistema de defensa personal cuyo fin era neutralizar al atacante sin causarle daño, consecuente con la filosofía del Buda.


Con el pasar del tiempo y la expansión del conocimiento a través de ese mundo antiguo y hostil, este sistema pasó por China hasta llegar al Japón. Allí, en esa pequeña isla del sol naciente, es donde los samurái lo adaptan y lo incluyen dentro de su arsenal de herramientas de guerra y nace formalmente el jiu jitsu (arte suave ó arte de la suavidad). Aquí es donde el arte se torna mucho más salvaje - utilizo esta palabra en el buen sentido, pues al fin y al cabo, toda pelea es salvaje; sean humanos, lobos o leones. Los samurái lo pulen a través de los años hasta que el jiu jitsu llega a las cálidas tierras de Brasil a principios del siglo XX. Es en este país tropical donde la familia Gracie - entre otros- perfeccionan este sistema de combate, hasta convertirlo en una obra de arte de la ingeniería marcial moderna.



En el siglo VIII un físico inglés propuso que la fuerza es el valor resultante producto de su masa por su aceleración. Tal vez han oído de él, un tal Isaac Newton. Sus ideas fueron radicalmente influyentes hasta el día de hoy. El simple hecho de empezar a practicar jiu jitsu, te obliga a aplicar los principios físicos y matemáticos mencionados en el párrafo inicial. Con el jiu jitsu, aprendes a remover la fuerza de la ecuación en un combate cuerpo a cuerpo.


Entonces, si la fuerza esta relacionada directamente con la masa, es comprensible que una persona que pesa 50 kg pierda diez de cada diez veces en una pelea a golpes contra una persona de 100 kg. Sin embargo, aplicando el sistema del jiu jitsu, la fuerza no importa. Aprendes a aislar partes específicas del cuerpo de otra persona para que la fuerza total del individuo no tenga ninguna injerencia en el resultado final del combate. Por ejemplo, si el mismo personaje del ejemplo anterior (50kg) se aferra con todo su cuerpo al brazo del atacante (100kg) y aísla el hombro con sus piernas y la muñeca con sus manos, puede atacar la articulación del codo - mediante el principio de la palanca de Arquímedes - aplicando una fuerza inmensa con todo su cuerpo en comparación a la resistencia del oponente solo con su brazo. Ahora, imagina que el personaje de 50kg es una mujer que esta siendo victima de violencia doméstica por parte de un psicópata de 100kg.


El jiu jitsu salva.


Al hablar de Ingeniería Absoluta, me refiero a entender la vida desde la perspectiva de la ingeniería y ¿Qué es la ingeniería más que la solución de problemas? Después de mucho tiempo llegué a esta conclusión tan simple - a veces es mucho más difícil ver las cosas simples, tenemos la tendencia a complicarnos solos. En el jiu jitsu encuentras una ingeniería absoluta que se puede aplicar a cada individuo y en todos los aspectos de la vida. Hay personas que comparan la práctica del jiu jitsu - y en general las artes marciales y otros tipos de meditación en movimiento - con ir al psicólogo, pero va mucho mas allá de eso. Con la práctica constante del jiu jitsu, empiezas a levantarte más temprano, a comer sano, a cuidar tu presencia, a respetarte más. Te preocupas de cortarte las uñas y comer frutas y verduras. Empiezas a tomar más agua y menos bebidas gaseosas, aprendes a ser respetuoso con todos al mismo tiempo que te vas convirtiendo en una maquina de guerra con principios y valores marciales, un samurái de tiempos modernos. Obviamente esos principios y valores tienen que ver directamente con la academia o el profesor que imparte el arte, pero esa es harina de otro costal.


Empiezas a tomar más agua y menos bebidas gaseosas, aprendes a ser respetuoso con todos al mismo tiempo que te conviertes en una maquina de guerra con principios y valores marciales, un samurái de tiempos modernos.

Piensa en un problema que tengas actualmente. Ahora, en tu cabeza, desármalo en piezas pequeñas y estúdialo. Por más pequeño que sea el problema, hazlo y convierte esta práctica en un hábito. Entonces, aprendes a solucionar problemas aplicando una ingeniería absoluta. Así como el ingeniero civil tiene que saber precisamente la carga que puede soportar una estructura y el ingeniero espacial debe hacer el cálculo preciso para mantener el satélite en órbita, deberías hacer lo mismo contigo mismo. Si no te gusta algo de tu vida, agárralo y soluciónalo. Pero ten cuidado, no trates de hacer todo a la vez, pues esa es la autopista que lleva a la frustración, luego al fracaso y por último al resentimiento. Si el problema es el motor, primero lo bajas, lo desarmas, solucionas el problema que causaba ese sonido tan fastidioso y lo vuelves a subir. Luego, y solo luego de hacer eso, te ocupas del resto.


Busca una academia de jiu jitsu. Inscríbete. Haz una reingeniería absoluta de aquellas áreas de tu vida que necesiten de tu atención y sé la mejor versión de ti mismo que puedas ser. Recuerda, esta es tu vida y se está agotando un segundo a la vez.


ED

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Carlitos

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