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Muerte de la Razón

Si le preguntan a cualquier persona en que año estamos, te dirán sin dudarlo, que estamos en el año dos mil veintidós ¿Qué significa este número? Pues son los años que han transcurrido desde el nacimiento de Jesús. Sean ateos, judíos, cristianos, mormones, budistas, hinduistas, taoístas, no importa - el mundo se puso de acuerdo en este número para designar el pasar del tiempo.


Si no creen que esto es así, los reto a que firmen un cheque y en el espacio de la fecha pongan: año del buey, veamos que tan bien les va. Y, para ser sincero, este tiempo transcurrido desde Jesús es una ínfima parte de nuestra historia como seres humanos, y menor aún en relación a la historia del universo conocido.


Este tren de pensamiento lo pude hilar gracias a la razón. La capacidad para razonar y tomar decisiones me separan de otros seres vivos. Esto se debe en gran parte gracias a las múltiples entradas de conocimiento que tenemos desde que nacemos: videos, libros, ensayos, podcasts, películas, sonidos y experiencias que podemos almacenar y luego racionalizar esta información para, de alguna manera, aterrizar en conclusiones propias - y ojalá también, conclusiones razonables.

 

1. La ética despellejada.


BMW el gigante automotriz alemán, ha lanzado una campaña agresiva para promocionar sus nuevos modelos eléctricos. Otras empresas han seguido esta tendencia, es más, si yo administrara una empresa automotriz, sin duda haría lo mismo. A la final, me están pagando por vender autos, no por salvar el planeta. En miles de años nuestros descendientes verán los esqueletos metálicos de esas chatarras que nos llevaban de un lugar a otro, sin distinguir si eran a gasolina o eléctricos. A medida que más personas cambien sus carros a gasolina por carros eléctricos ¿creen que esas baterías se van a descomponer por arte de magia y regresarán al ciclo natural de la naturaleza? Pues no. Será un puto jodido problema, eso es lo que será.


Al ver la relación que tenemos con nuestro planeta, tengo la triste sospecha de que hemos llegado a un camino sin retorno. El ejemplo de BMW y los carros eléctricos es solo uno de miles que vemos todos los días. Son esfuerzos en vano para salvar una relación insalvable. Hace algunos días pusieron un reloj en Nueva York que cuenta los años, días, horas, minutos, que tenemos como humanidad para salvarnos ¡Nos creen imbéciles! Con el pasar del tiempo nos vamos a enterar que fue una propaganda de Rolex o algo similar, estoy seguro.


Quiero creer que todo lo que pienso esta incorrecto. Me gustaría levantarme con la esperanza de que en realidad la razón no ha muerto. Quiero pensar que aún queda una pequeña llama que se pueda prender nuevamente y que podamos construir un camino sensato hacia un futuro mejor.

 

2. El animal escondido y asustado.


Los medios de comunicación actuales parecen una miniserie de comedia macabra, más que una fuente de información. Hace algunos días un desadaptado estuvo a punto de asesinar a su pareja por celos. Sucedió en el parque central de la ciudad de Quito, capital del Ecuador, a plena luz del día. Por celos, con un cuchillo de cocina ¡Dios mío, que clase de animal hace eso!


Estos hechos suceden por que el ser humano no fue creado para nacer, pagar deudas y morir. Por eso la violencia se filtra y toda esa agresión acumulada se desborda a través de actos ilógicos como el anterior. Recuerden aquel partido de fútbol mexicano donde literalmente se mataron entre los hinchas, videos mostraban como pateaban en el suelo a personas indefensas y un padre tuvo que retirarle la camiseta a su hijo pequeño para que no sea victima de la violencia absurda de parte de esos animales salvajes. Es angustiante ver esos videos, pero más angustiante es la manera en la que se viralizan y se comparten esas noticias por sobre cualquier otra. Nos quieren tener escondidos y asustados en nuestras casas.


Tranquilos, no los voy a atiborrar con teorías de conspiración acerca de virus inexistentes creados en laboratorios para obligar a la población a seguir ordenes o patrañas como que la tierra sea plana. Solamente escribo lo que veo en el mundo y trato de hacer caso omiso de lo que las noticias quieren que veamos. Trato de blindarme ante lo negativo y concentrarme en dos cosas principales: mejorarme todos los días y servir a otros.


3. Mejoramiento continuo (pero sobre todo, colectivo.)


Seguramente han visto los miles de anuncios que ofrecen caminos hacia el wellness. Esta tendencia a ser nuestra mejor versión todos los días. Programas de 7 días de meditación, cursos para descubrir nuestro potencial y famosos mentores que hacen coaching por cantidades absurdas de dinero para revelarnos tres o cuatro verdades que solos podemos descubrir si nos dignamos en abrir un libro - o ir a una academia de Jiu Jitsu. Cualquiera sea el caso, esta tendencia existe.


Y eso esta bien. Pero falta algo importante en ese enunciado, ¿mejorar para qué? Esa es la pregunta en realidad. He aterrizado en la conclusión de que debemos ser mejores para ayudar a otros a ser mejores. Es por esta razón que el Jiu Jitsu se ha convertido en un laboratorio de la vida misma. Hemos formado - en nuestra academia, no puedo hablar de otras - un ambiente en el que cada individuo mejora con la intención de mejorar al resto del grupo. Es un concepto poderoso que puede ser replicado en cualquier ámbito.


"Todo nuestro conocimiento arranca del sentido, pasa al entendimiento y termina en la razón." Immanuel Kant

Por el momento, solo podemos esperar y hacer lo mejor que podamos desde nuestro lugar en el mundo, para pavimentar ese camino hacia un futuro más brillante. Busquemos ser mejores personas todos los días, pero con un propósito mayor: el de servir al prójimo. Esta es la tendencia que debería surgir, caso contrario, seguiremos esta montaña rusa hacia la autodestrucción.


¡No olviden sonreír cuando se despiertan!


ED

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Carlitos

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