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¿Qué culpa tiene el pan?

Updated: Sep 7

Ensayo sobre la autodisciplina.


Muchas personas que conozco son sedentarias y no son conscientes - en lo más mínimo - de cuidar su cuerpo. Imagino que creen que mágicamente en algunos años todo se solucionará y que su organismo no les pasará factura por ese estilo de vida.


Lamentablemente cuando se dan cuenta, ya es muy tarde.


Antes de que saquen sus garras y colmillos, no estoy hablando de personas con problemas de salud o desbalances hormonales que generan aumento - o pérdida en algunos casos - de peso por razones desconocidas. Para ellos hay doctores, exámenes y recetas. Tampoco hablo de la mentirosa campaña publicitaria del cuerpo perfecto que nos venden los anuncios de Calvin Klein y semejantes. Hablo de balance, hablo de equilibrio. También como hamburguesas, pizza y papas fritas, muchas papas fritas. Es más, como papas fritas mientras escribo estas líneas. Pero también hago ejercicio todos los días de mi vida, tomo mucha agua, como frutas y verduras y sobre todas las cosas, cuido lo que entra en mi cabeza.



Tengo la fortuna de vivir mis días alrededor de un arte marcial que de una u otra forma obliga a sus practicantes a mantenerse sanos y ser disciplinados. No es una opción. Recuerdo que cuando empecé a practicar Jiu Jitsu allá por el año 2007, aún fumaba cigarrillos. No cualquier cigarrillo, fumaba Lucky Strike sin filtro. Ahora que lo pienso, quizá hubiese sido mejor comerse trozos enteros de carbón, seguramente mis pulmones no hubiesen sentido la diferencia. En todo caso, después del primer entrenamiento de Jiu Jitsu, sentí que mis pulmones iban a explotar. De manera inteligente, desde aquel día, me despedí de esos pequeños cilindros tóxicos llenos de alquitrán.


Me siento afortunado de tener el Jiu Jitsu y a través de su enseñanza, poder transmitir buenos hábitos a todos quienes llegan a la academia ¿Acaso soy perfecto? Dios me libre de serlo, pero sí les prometo que busco ser un poco mejor cada día, en todo sentido. A través del ejemplo he podido enseñar a mis alumnos, pero también he sido bendecido con la rara oportunidad de aprender de ellos - a veces pienso que recibo más de lo que doy en este sentido.


Las personas tenemos el mal hábito de culpar a todo el mundo menos a nosotros. Cuando entendí esto, empecé a utilizar otra palabra en lugar de culpa, prefiero utilizar la palabra responsabilidad. Pienso que al realizar este cambio mental, tomamos control sobre nuestras propias decisiones y podemos vivir libres, sin cadenas. Cuando aprendemos a aceptar nuestra responsabilidad, nos convertimos en personas confiables, porque nos obligamos a cumplir nuestra palabra. En el caso de un deporte, por ejemplo, si van a competir en algún evento, es su responsabilidad prepararse al cien por ciento para ello. Ojo, no hablo de estar a un cien por ciento, pues eso es mentira y si esperamos hasta ese día, quizás nunca nos animaremos a hacer nada. Prepararse al cien porciento es diferente, significa que hicimos todo a nuestro alcance para llegar con la cabeza en alta al desafío y tener el alma tranquila, independiente del resultado. La preparación fue de nuestra entera responsabilidad y de esa manera evitamos elaborar excusas baratas para explicar los fracasos. Siempre digo que ganar o perder es circunstancial, lo importante es saber que dimos todo y eso amigos míos, no tiene precio.


Si perdieron, entrenen más. Si están subidos de peso, salgan a correr y disminuyan las porciones de sus comidas. Si están en una relación poco saludable, termínenla. Si odian su trabajo, renuncien. Si no les gusta su vida, transfórmense, porque al final del día, ¿Qué culpa tiene el pan?


ED


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Carlitos

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