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Fundamentos del Ser

Updated: Sep 16, 2021

En la universidad cursé un semestre de introducción a la filosofía que llevaba el nombre de La muerte de Dios. Contaba como crédito dentro de las materias electivas de humanidades que todos los estudiantes de ingeniería debíamos tomar durante los primeros años. El profesor era joven, poco mayor a nosotros, inquietantemente flaco y siempre andaba con esos sacos de gamuza color beige con parches en los codos. En alguna ocasión llegó atrasado - como era costumbre - y sin decir ni una palabra empezó a escribir en griego en el pizarrón blanco. Y así, en varias ocasiones, se comportaba de maneras extrañas que me hacían pensar que quizás todos los filósofos son así.


El curso - por su nombre obviamente- giraba en torno a Nietzsche y esas polémicas ideas que logran estremecer a cualquiera y te pueden sobrecalentar la cabeza si es que no le das una pausa entre lectura y lectura. Ese fue mi primer acercamiento a ese enigmático e hipnotizante genio alemán, estudiamos su relación con las filosofías anteriores a el y su impacto en aquellas que vendrían después. Es naturaleza humana complicar las cosas. Yo mismo caigo algunas veces en esas situaciones en la que me ahogo en un vaso de agua. Y ahora, años después de aquellas clases con el profesor chiflado, me doy cuenta que ese es el caso con la filosofía.

En lugar de tratar de entender el mundo a través de los ojos de otros, deberíamos invertir nuestro tiempo en aprender a hacerlo desde nuestra propia experiencia. Desde luego que es importante estudiar las grandes obras de aquellas mentes brillantes del pasado y del presente. Después de todo, no somos más que un resumen de todo lo que hemos leído y aprendido de generaciones anteriores. Mi punto es que no podemos desperdiciar nuestra vida tratando de ser otra persona.


¿A que se debe eso? ¿Por qué tratamos de ser alguien más? Pienso que la principal causa es el sistema de educación tradicional, el cual busca encasillar a las personas, en lugar de liberarlas. Otro ladrillo más en el muro, según Roger Waters. A medida que los años pasan, de la misma manera va cambiando nuestro pensamiento en relación a las cosas, a la vida.


El Quijote de Cervantes, por ejemplo, para mi era una historia de caballeros y monstruos cuando era niño. Ahora que los años han pasado, lo entiendo de otra manera. En este momento aprecio el profundo significado del sueño del Quijote. Lo que realmente significa soñar, crear algo desde la nada y sacar ese sueño adelante con trabajo duro y convicción en lo que haces. Seguramente te vas a equivocar y te des contra un muro o terminas haciendo el ridículo ante molinos de viento jurando que son feroces criaturas. Pero eso no es lo que importa, a la final ni tu ni yo vamos a sobrevivir a la vida misma. Siendo ese el caso, no es entonces más digno terminar tus días con la convicción que seguiste tu camino con valentía y perseverancia pero sin arrepentimientos. Si me lo preguntan, creo que es la mejor forma de vivir.

En relación con esto, pienso que todos nosotros debemos actuar y vivir de acuerdo a un código, una filosofía, un ethos. Este código generalmente se empieza a formar en nuestros primeros años de vida. Como es obvio, solo puedo hablar desde mi propia experiencia. Tuve el privilegio de pasar mi infancia rodeado de buenos ejemplos y un hogar donde los valores tradicionales aún eran la regla.


Los primeros años de formación socializan al animal avanzado que somos y son los padres los que tienen que formar un individuo capaz de interactuar con otros miembros de la sociedad, que funcionen de manera adecuada. Esta habilidad es esencial para lo que sea que venga luego. Estudios de psicología corroboran esto; generalmente aquellos niños descuidados, sin ningún tipo de disciplina durante esos primeros años de infancia tienen mayores probabilidades de ser corrompidos y seguir caminos turbios.


Cualquiera sea el caso, creo sumamente necesario para toda persona encontrar ese código, esos fundamentos del Ser y vivir de acuerdo a ellos. En mi caso, hace algunos años descubrí una máxima estoica que dice:

No eres lo que te sucede, si no como reaccionas ante ello.

Desde ese entonces, vivo con estas palabras siempre en mente y para ello he descubierto tres grandes estrategias que me ayudan a hacerlo:

La Respiración


En varias ocasiones he tocado el tema de la respiración. Es justamente porque esa es la base de todo lo que hago, fundamento clave de nuestro día a día. Si estas enojado. Respira. Si estas estresado y malgenio en tu trabajo. Respira. Si estas cansado. Respira. Si estas al borde del colapso. Respira.


Después de todo, es lo único que realmente puedes controlar. Piensa en eso un momento.


El Jiu-jitsu


Sin el jiu jitsu caminaría por la vida como una concha vacía. Palabras del maestro Renzo Gracie, un samurái de tiempos modernos y dueño de la academia con su mismo nombre situada en el corazón de Manhattan. Palabras reales para todos quienes de una u otra manera vivimos nuestra vida según las enseñanzas del jiu jitsu. Podría escribir miles de millones de páginas y aún así no podría describir lo que significa este arte marcial y su poder para transformar a las personas. Sin embargo, puedo decir que son los fundamentos del jiu jitsu los que dan la forma de todo lo que viene después.


La gran mayoría de personas que llegan a la academia ya han tenido algún tipo de acercamiento al jiu jitsu. La expansión de las artes marciales mixtas - MMA - ha sido primordial para catapultar la fama del jiu jitsu aún más. Por lo tanto, ya son personas que tienen una ligera noción de lo que significa la lucha cuerpo a cuerpo en el piso. Por otro lado, ese mismo conocimiento a medias termina jugando en contra. El problema es que tienden a complicar las cosas demasiado y por esa razón es importante que todos - alumnos avanzados y nuevos - tengan sus fundamentos claros.


¿Pero, cual es ese fundamento? La defensa personal. Todos los módulos de enseñanza dentro de nuestra academia se basan en eso.


El Amor


All you need is love propuso John Lennon en 1967.


¿Básico no? Me refiero al amor en todas sus expresiones. Mi pareja, mi familia, mis amigos. Amor por lo que haces día a día, amor por la vida en general.


*****


Nota del autor


Al hablar del Ser con mayúscula, me refiero a la definición de Heidegger. El hablaba del Ser como la experiencia personal de cada uno a diferencia del ser, que viene a ser la experiencia de vida colectiva de todos nosotros. Con esto en mente, pienso que es mucho más fácil para nuestro Ser navegar por la vida con una hoja de ruta. Esta hoja de ruta es tu credo, código, etiqueta moral, fundamentos del Ser, no importa como quieras llamarlo, lo importante - en mi humilde opinión - es hallar la manera de tener uno lo antes posible.


ED

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Carlitos

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