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La Tela que Amarra el Kimono

En 1988 el ingeniero estadounidense Bill Smith implementó una estrategia de negocios para incrementar la rentabilidad y la productividad en Motorola. Su implementación logró incrementar la productividad en un 12,3% anual, eliminar hasta un 99,7% de los defectos en sus procesos y permitió a Motorola ahorrar cerca de diez mil millones de dólares en costos de manufactura. Tremenda estrategia, ¿no? Actualmente se la conoce bajo el nombre de Six Sigma y es usada por muchas empresas alrededor del mundo. Los diseñadores de la estrategia Six Sigma utilizaron términos similares a los que se usan en las artes marciales para determinar el sistema de jerarquía dentro de sus equipos. Y como en la mayoría de artes marciales, el cinturón negro representa el máximo nivel de conocimiento y habilidad del individuo, un rango de maestría después de años de estudio y práctica. Y es aquí donde empieza mi historia, puesto es muy importante entender que a la final, el cinturón siempre será - nada más y nada menos - que aquella tela que sirve para amarrar el kimono.


El camino de cada individuo es diferente, en la vida y en el Jiu Jitsu. A través de las siguientes líneas quisiera contar un poco acerca del mío, con todos los eventos maravillosos y otros no tanto, ocurridos en un poco más de un tercio de mi vida dedicado al estudio de las artes marciales, en particular el Jiu Jitsu. Pero al mismo tiempo, casi sin pensarlo realmente, más allá de aprender las técnicas propias del arte de pelear, he aprendido a conocer a las personas. He tenido la oportunidad de observar como se comportan individualmente y como lo hacen en grupo. Me han contado sus miedos más profundos y en primera fila he sido testigo de como los vencen. He visto corderos convertirse en leones, personas encorvadas y de hablar bajito convertirse en comunicadores efectivos con absoluta confianza en ellos mismo. La magia del Jiu Jitsu me ha obligado a que cada día que pasa yo sea un mayor - y mejor - discípulo del arte suave.


El número tres siempre ha sido mi favorito. Las personas tendemos a desarrollar pequeños hábitos compulsivos y los números muy menudo tienen algo que ver. Por ejemplo, si fuera jugador de ruleta en el casino, apostaría todo al tres, sin pensarlo dos veces - por suerte el casino no es lo mío. Mi técnica favorita en el Jiu Jitsu también tiene que ver con el tres, el triangulo - técnica que consiste en envolver el cuello y un brazo del oponente con las piernas y estrangularlo mediante presión continua. Por esta extraña razón numerológica, voy a profundizar en tres aspectos que me hubiese gustado conocer al inicio de mi camino dentro del Jiu Jitsu. Luego, pensándolo bien, creo que retrocedería más aun, a mi vida antes de conocer el Jiu Jitsu, puesto que cada día que pasa me doy cuenta que el Jiu Jitsu y la vida son lo mismo.



La Ley del Muñeco Porfiado


¿Se acuerdan de esos muñecos inflables con una cara dibujada que se asemejaba a un personaje de lucha libre? Aquellos que golpeabas y regresaban a su lugar original, como si ni se inmutasen ante el violento golpe, el clásico muñeco porfiado. Pues así mismo debe ser nuestra filosofía en torno al aprendizaje del Jiu Jitsu (y la vida), principalmente cuando empiezas el camino desde cero. Perseverancia sobre talento, a esto me refiero con la Ley del Muñeco Porfiado, no importa cuantas veces te tumban y te ganen y te aplasten, sacúdete el polvo, amárrate el kimono nuevamente y vuelve a luchar. Todas las veces que sean necesarias.


En mi caso, fue una lesión de la rodilla la que me hizo pensar en la importancia de ser perseverante, de ser un muñeco porfiado. Los seres humanos tenemos dos meniscos en cada rodilla. Piensen en ellos como dos pequeños amortiguadores cuya función es la de entregar soporte y estabilidad a nuestro extraño pero increíble cuerpo bípedo. Corría el año 2013, unos días antes de año nuevo, cuando en un entrenamiento rutinario, durante un movimiento común y corriente, escuché un sonido en mi rodilla seguido de un fuerte pinchazo de dolor. Inmediatamente me di cuenta que no podía estirar la rodilla, había quedado bloqueada. El traumatólogo sugirió que la única opción en ese caso era la cirugía, puesto que había tenido una lesión de asa de balde en el menisco de mi rodilla izquierda. Una artroscopia muy sencilla, menos de dos horas de operación y al día siguiente estaba de regreso en casa, con muletas y medicina para el dolor. El camino de la recuperación se veía largo y tortuoso, seis meses había recomendado el doctor sin Jiu Jitsu.


No luchas. No vives. son las palabras que decoran la pared del fondo de la academia. Seis meses era demasiado tiempo. En base a mucha disciplina y perseverancia en la rehabilitación física, logre disminuir los seis meses a dos. En ese tiempo ya estaba entrenando suave otra vez y no he parado hasta el día de hoy.


 

Explorar y Explotar.


El mejor consejo para el iniciado dentro del Jiu Jitsu es empezar a explorar el sinfín de técnicas que va a encontrar en su camino. Una vez que encuentra una técnica o un sistema que se adapten a el, lo ideal es explotarlas hasta que su cuerpo y músculos se fusionen con ellas, de tal manera que cuando las ejecute - luego de años de práctica - se vean naturales, como el flujo del agua del río. Una recomendación es utilizar un 80% del tiempo en explotar las habilidades que ya se sienten naturales y el 20% restante en explorar nuevas alternativas.


Ahora, más allá del Jiu Jitsu, creo que esta es una estrategia inteligente para ser usada en nuestra vida, ¿no creen? Después de todo, cada individuo es un universo diferente en si mismo, con sueños y propósitos únicos. Entonces, creo que es importante tener la capacidad para explorar la vida y sus oportunidades hasta encontrar un lugar donde podamos explotar nuestra creatividad y nuestra pasión pero al mismo tiempo, destinar un veinte por ciento del tiempo para seguir explorando y creciendo en otros ámbitos.


 

Disfruta el viaje (pero encuentra un lugar cómodo)


Si tuviera un centavo por cada alumno sobre revolucionado que he encontrado en este camino, fácilmente podría remodelar la academia. Me refiero a ese estado de emoción inicial en el que las personas empiezan a entender la magia del Jiu Jitsu. Sin embargo, así como el estado inicial del enamoramiento en las parejas, en donde la liberación a raudales de dopamina hace creer a las personas que siempre será así. La verdad, sin embargo, es completamente diferente. Cuando el enamoramiento pasa, lo que queda es tolerancia, paciencia y mucha perseverancia para mantener viva la relación. El Jiu Jitsu te da mucho, muchísimas herramientas para navegar las tribulaciones que nos presenta la vida, pero así como da, exige.


En este contexto mi deseo es el siguiente, que puedan encontrar un lugar adecuado para la practica del Jiu Jitsu, pues muchas veces encontramos diferencias abismales entre un lugar y otro. De la misma manera en la que existe Chevrolet y Audi. Podemos argumentar que ambos son automóviles, aunque la diferencia en la calidad, durabilidad y confianza que te entregan son completamente diferentes entre uno y otro.


Existen personas capacitadas, que han entrenado décadas buscando ser mejores personas a través de la filosofía de vida que significa vivir el arte marcial. Sin embargo, como en todo rincón del planeta, existen ratas que se aprovechan de la obscuridad para hacer de las suyas, royendo los huesos olvidados en las alcantarillas. Aquellos que creen que las artes marciales son para formar personas violentas y rebeldes que usan sus conocimientos para demostrar que son alguien, que son más que otros, transgrediendo todas las leyes implícitas en la filosofía propia del arte marcial. Cuídense de estos últimos.


"Mientras escribo me siento justificado; pienso: estoy cumpliendo con mi destino de escritor, más allá de lo que mi escritura pueda valer. Y si me dijeran que todo lo que yo escribo será olvidado, no creo que recibiría esa noticia con alegría, con satisfacción, pero seguiría escribiendo, ¿para quién?, para nadie, para mí mismo." Jorge Luis Borges

Y aquí me despido de todos aquellos que han llegado hasta estas ultimas palabras y les agradezco por leer. A los que no, les recuerdo las palabras de Borges: "Mientras escribo me siento justificado; pienso: estoy cumpliendo con mi destino de escritor, más allá de lo que mi escritura pueda valer. Y si me dijeran que todo lo que yo escribo será olvidado, no creo que recibiría esa noticia con alegría, con satisfacción, pero seguiría escribiendo, ¿para quién?, para nadie, para mí mismo."


Recuerden que a la final, el cinturón siempre será aquella tela que sirve para amarrar el kimono.



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Carlitos

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