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Los Tres Pilares



Matar el Ego


Perder duele. Los primeros meses de jiu jitsu vas a tener que rendirte mucho y frecuentemente. Te van a pasar por encima como un tren y tendrás que levantarte nuevamente solo para que te vuelvan a atropellar una y otra vez. Quizás esta sea la lección mas enriquecedora de las artes marciales. La muerte del ego. Nadie quiere perder y peor si se trata de una pelea. No estoy hablando de un golpe en la quijada para noquear al oponente. Estoy hablando de llegar a tal punto de control que la otra persona esta completamente a tu merced y tú, bondadosamente le das la oportunidad de rendirse. No existe victoria más completa en un confrontamiento físico que llegar a ese nivel de control sobre otra persona. Cualquiera que sepa mover los brazos y cerrar su puño, puede noquear a otro por pura suerte. No existe una llave de jiu jitsu por suerte, tienes que haberla estudiado y practicado miles de veces hasta entender todos los detalles minuciosos de como cerrar espacios y crear ángulos para cortar efectivamente el paso de sangre al cerebro obligándolo a rendirse o terminar en la inconsciencia. Después de varios años de ingerir conocimiento y largas horas practicando las técnicas, una y otra vez, llega un punto en el que sientes que sabes todo. Otra vez aparece el ego. Y nuevamente tenemos que matarlo.

Aquellos que aprendemos a aceptar la muerte del ego, un poco todos los días, vamos a descubrir que este ejercicio es vital para nuestra salud mental. Todos deberían hacerlo. El jiu jitsu se convierte en una realidad virtual de la vida misma. Todos los días mueres para nacer de nuevo. Esa enseñanza nos da el poder para vivir nuestra vida sin miedo pero con total respeto hacia nuestro prójimo, las mejores personas que he conocido en mi vida han sido personas que entrenan alguna forma de arte marcial. Creo profundamente que se debe a esa muerte del ego. Es como un ritual de sanación y purificación que se expresa de forma física, a través de una lucha sin golpes.


"La mariposa recordará por siempre que fue gusano" M. Benedetti

Humildad


Mentalidad de cinta blanca. Esa es la mentalidad con la que debemos afrontar nuestro día a día. El simbolismo de los cinturones en las artes marciales algunas veces trae ciertos rencores y riñas entre escuelas, sobre todo por la subjetividad que caracteriza a los cambios de cinturón. Sin embargo, en otras ocasiones, ese simbolismo se convierte en un poderoso aliado en el sentido que permite dibujar conceptos fáciles de comprender para las personas. El color blanco, por ejemplo, es símbolo de pureza e inocencia. Ese cinturón refleja todo el camino que esta por atravesar una persona nueva, como un lienzo que está por pintarse. Cada arte marcial difiere ligeramente en los colores utilizados en los cinturones, sin embargo el cinturón negro generalmente representa ese símbolo de maestría en cualquier arte. He visto varios profesores con más de treinta o cuarenta años entrenando y he podido observar ese cinturón negro perder su color, poco a poco haciéndose blanco por el uso. Me gusta contar esta anécdota en las clases ya que de cierta manera representa esa mentalidad de cinta blanca que busco reflejar hacia mis alumnos. Si es que creemos que sabemos todo, estamos perdidos. Tenemos que ser humildes, a pesar de nuestros conocimientos o habilidades, y reconocer que siempre habrá algo que aprender y alguien que nos puede enseñar.


Tuve la inmensa suerte de entrenar con varios campeones mundiales de jiu jitsu a lo largo de los años y lo que mas me llamó la atención fue la humildad de todos. Personas que habían logrado cosas que muy poca gente logra, nos trataban a todos por iguales. Recuerdo haber compartido buenos momentos con Serginho Moraes, campeón mundial cinta negra en peso medio (2008) y peleador retirado de la UFC. Los entrenamientos eran mortales. Nunca en mi vida había sentido que mis pulmones quemaban como en aquellos entrenamientos en Cohab Sâo Paulo y no había manera de decir que no querías más. Ese esfuerzo físico y mental te obligaba a despertar ese samurái que llevamos dentro y continuar hasta el final. Tremenda analogía de la vida misma. Aquella experiencia me dejo una lección muy importante: no importa si pierdes algunas batallas, al final de todo, solo pierde el que se da por vencido.


La competencia te educa y la humildad es quizás una de sus mas grandes enseñanzas. Puedes haber entrenado muy duro para una competencia, incluso puedes llevarte la medalla de oro, pero ten claro que los mismos adversarios a quienes ganaste ese día, regresaran mas fuertes y seguramente ganarán en otra ocasión. Recuerda que no vas a ganar todas las veces. La humildad te aterriza y te hace seguir entrenando duro a pesar de que un trofeo o una medalla digan que alguna vez fuiste el número uno. Me refiero al jiu jitsu, pero también a la vida.


Mete el kimono en la mochila


Ese es el mejor consejo que les puedo dar a mis alumnos y seguramente aplica a cualquier actividad. Simplemente agarra el kimono y mételo en la mochila. No existe una persona en el mundo que se haya arrepentido de hacer eso. Las excusas son muy fáciles de utilizar para justificar nuestra falta de disciplina, pero si nos acostumbramos a eso, siempre estaremos limitados por ellas. Tenemos que ser mejores que nuestras excusas. Creo que el jiu jitsu nos ayuda a crear esa disciplina, por el mismo hecho de que si no entrenas y eres constante, seguramente no vas a mejorar. Disciplina. Esa palabra es la clave para cualquier cosa que quieras lograr en la vida. Si tu sueño es tener un restaurante, seguramente vas a tener que hacer muchas cosas que no son tan glamorosas como imaginarías, sacar la basura, ir de compras al mercado todos los días, hacer largas filas en el municipio para tramitar un permiso, contratar gente, despedir gente. La disciplina es la que te va a mantener en el juego el tiempo suficiente hasta ver los frutos. La disciplina es la que te lleva a hacer las cosas que debes hacer, no las que tu quieres.


He sido testigo de personas disciplinadas que llegan al jiu jitsu y en esos casos me doy cuenta aún mas de la importancia de ser disciplinado, ya que estos individuos se convierten en leones en poco tiempo.


Estos tres pilares se han convertido en los fundamentos mismos de nuestra escuela de artes marciales. Dicen los historiadores que el jiu jitsu tiene sus raíces en la antigua India. Los monjes que peregrinaban tuvieron que crear un sistema de defensa que les permita combatir a los asaltantes que los acechaban en sus viajes. Un sistema de defensa que permita a una persona pequeña, defenderse contra un atacante sin hacerle daño, manteniéndose fiel a esa filosofía de no violencia del budismo. Así aparecen los primeros rastros de nuestro jiu jitsu actual. Una de las artes marciales con mayor crecimiento en los últimos diez años. Una filosofía de vida que ha transformado a millones de personas alrededor del mundo y algunas veces pienso, durante esos momentos después de un duro entrenamiento, tirado sobre el tatami, que tal vez si es que fue desarrollado por monjes, a lo mejor viene directo de Dios.


ED

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Carlitos

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