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Punto de Quiebre

No tenemos colmillos afilados ni poderosas garras y tampoco cuernos - algunos reirán irónicamente. Los humanos, desnudos, frente a cualquier otro animal somos completamente indefensos. Unos palos afilados junto con algunas piedras ayudaron a nuestros antepasados a defenderse y a cazar animales para alimentarse y obtener abrigo. Recién en el siglo trece aparecen los primeros indicios del uso de armas de fuego en China, gracias a la pólvora. La inteligencia, junto con la capacidad de organización grupal y el dominio del arte de la guerra nos ha traído hasta el tope de la cadena alimenticia, para bien o para mal, pero aquí estamos.


Quince años de experiencia dentro de las artes marciales me han enseñado que son estas las que - de cierta manera - han podido compensar nuestra inherente vulnerabilidad dentro del reino animal. No podemos morder como un león o embestir como un rinoceronte, pero tenemos la capacidad de entender que si aprietas el cuello durante el tiempo suficiente, puedes detener el flujo de sangre al cerebro y dejar inconsciente a otro animal. En las artes marciales existen ciertas técnicas que llevan a las articulaciones al limite de su resistencia. Por ejemplo, una llave de brazo busca doblar el codo hacia el lado opuesto de su movimiento natural. Conocer el punto de quiebre es importante para evitar la lesión de nuestros compañeros de entrenamiento y por consiguiente también aprendemos a protegernos cuando nos aplican dichas técnicas. Hago una pausa importante aquí con el fin de sacar a relucir la característica más importante del jiu jitsu - desde mi perspectiva - la cual es la capacidad de neutralizar a un oponente sin hacerle daño.


“La vida no es un problema que tiene que ser resuelto, sino una realidad que debe ser experimentada.” Søren Kierkegaard

Es curioso como las artes marciales nos ayudan, filosóficamente, a entender este principio del punto de quiebre. La mayoría de las personas que han entrado a la academia, ya no están. No es el jiu jitsu. No es el local. No son las clases. Es la sociedad actual que ha creado individuos débiles que se han mal acostumbrado a tener un bajo punto de quiebre. Ya no existe la cultura de persistir hasta conocer realmente hasta donde puedes llegar, todo debe ser fácil, barato y rápido. Peligroso hábito que se esta regando por el mundo, pues la vida no es fácil y es nuestro trabajo guiar a las futuras generaciones y prepararlas para esta realidad.


Aprendí que es posible descubrir nuestro punto de quiebre a nivel psicológico y emocional. Es decir, va mas allá de comprender hasta donde se puede forzar la rodilla o el hombro de un adversario hasta que se dé por vencido. Todos tenemos un punto de quiebre en cualquier aspecto de nuestras vidas: hasta donde puedes tolerar una broma, un insulto o una relación sentimental que se ha vuelto enfermiza. Me he dado cuenta, con el tiempo, que de eso se trata la vida. Hay veces que todo esta bien y estamos agradecidos por la vida, la salud, el trabajo, los amigos y la familia. Sin embargo, todos estamos sujetos a la tragedia y al caos. Pero no debemos tener miedo de este hecho, pues es inevitable y lo único que realmente podemos hacer es aceptarlo. Una vez que lo aceptamos debemos entrenarnos para subir nuestro nivel de tolerancia e incrementar nuestro punto de quiebre ¿Cómo podemos hacerlo? El jiu jitsu - y en general las artes marciales - son un buen punto de partida. Así como cualquier otra actividad complicada que nos obligue a persistir y mantenernos ahí fracasando e intentando una y otra vez, aumentando nuestra tolerancia en todo sentido. En mi experiencia personal puedo decir que es muy difícil que me saquen de mis casillas, pues mi punto de quiebre ha sido puesto a prueba tantas veces que ahora mi tolerancia es alta, muy alta.


Llegará un momento en cada una de nuestras vidas en el que tendremos que conocer nuestro punto de quiebre - a menudo en circunstancias duras e inesperadas. Es por eso que les recomiendo encontrar una actividad que los prepare ante tal situación. No hablo necesariamente de una preparación física, pues a la final lo que tenemos que fortalecer es nuestra mente y nuestra alma. Entonces cuando el orden sea reemplazado por el caos, tengamos el temple necesario para mirar al huracán de frente y a los ojos y decirle -¡Ven hijo de perra, estamos preparados!-


ED

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Carlitos

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