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SILENCIO

Updated: Mar 16

“Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callar”. Ernest Hemingway

Es difícil describir la sensación de paz que me invadía cada vez que entraba a la sala de estar. Recuerdo ver a mi abuelo sentado, con la mano en el mentón, mirando al infinito. Las melodías de Mendelssohn, Bach, o alguno de esos brillantes compositores llenaban la sala. En otras ocasiones entraba y no había nadie; entonces, escuchaba el tecleo de la máquina de escribir desde el cuarto de estudio. Sin hacer ruido, entraba y ahí lo veía ensimismado, estudiando, escribiendo, pensando. Otras veces, entraba y lo encontraba sentado, en silencio.


Mucho antes de entender las prácticas de los monjes tibetanos y su singular relación con el silencio. Incluso antes de conocer el concepto del flujo - descrito por el psicólogo Csíkszentmihályi, en la que tu mente entra en un estado de concentración absoluta que parece que el tiempo se detiene y solamente te enfocas en el presente. Y varios años antes de interiorizar aquella frase clásica de mi mamá - Si no tienes nada bueno que decir, mejor no digas nada - Antes de todo eso, ya lo había absorbido de mi abuelo - a través de la ósmosis me imagino: La vital importancia de callar la boca para alimentar el espíritu.



Pienso que quizás nos hace falta silencio para mejorar como personas y como sociedad. Quizá esos políticos corruptos que cambian su estilo de vida en cuestión de meses después de llegar al poder necesitan un poco de silencio en sus vidas. Quizá por eso pasan de reunión en reunión, despilfarrando el dinero ajeno, siempre con un séquito de hienas alrededor; a lo mejor no pueden manejar el silencio. Quizá, si se sientan en silencio, aunque sea por un momento, su conciencia no les dejaría tranquilos - imagino que debe ser un ruido ensordecedor, similar a un ataque de avispas después de golpear su panal.


"Tampoco sabemos ya rezar porque hemos perdido el silencio y también el grito." Ernesto Sábato

El tiempo me ha enseñado a apreciar el silencio y he sido testigo de que algunas veces ese silencio puede ser impuesto con la sola presencia de una persona. En el colegio habían profesores - contados con los dedos de la mano, pero habían - que con solo pisar él salón de clase eran capaces de silenciar a una tropa de adolescentes agitados y malcriados. En el mundo de las artes marciales también existen maestros - ojo, no todos los profesores son maestros- que cargan ese aura. Llegan y por arte de magia crean el silencio.


Entonces, dejaré de escribir estas líneas para tratar de experimentar ese silencio que tanto necesitamos. Silencio para callar todo lo malo de este mundo; y ojalá, a partir de él podamos despertar un mejor futuro para nosotros y nuestro alrededor. Después de todo, si quieres cambiar el mundo, debes empezar desde adentro.


Shhh. Silencio.


ED




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Carlitos

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